sábado, 8 de septiembre de 2012

Día Internacional de la Alfabetización



A partir de 1967, a propuesta la ONU y la UNESCO,  cada 8 de septiembre se celebra el Día Internacional de la Alfabetización. Desde entonces se han realizado muchos progresos en gran cantidad de países.  
Sin embargo, todavía hoy, existen en el mundo millones de adultos que no saben leer ni escribir, de los cuales dos terceras partes son mujeres, marginadas históricamente del acceso a estos conocimientos.
En Cuba  se libró una gran batalla para llevar la luz de la verdad a todos los rincones del país. Con la Campaña de alfabetización el territorio fue declarado libre de analfabetismo en el año 1961.
Los protagonistas de aquella epopeya todavía atesoran imágenes, anécdotas, recuerdos… a pesar de los años transcurridos. Algunos relatan  que tuvieron que enseñar a ancianos que ni siquiera sabían tomar un lápiz en sus manos y que luego de unos meses los veían sonreír, y hasta llorar de emoción, cuando lograban ser capaces de plasmar su firma en un papel.
Como maestros en diversas latitudes ahora otros dejan constancia de su encomiable misión. Se escriben nuevas páginas en la historia de la educación y ya cuentan miles los hombres y mujeres que se disponen a dejar temporalmente sus hogares para contribuir a la preparación de sus semejantes.
A través del método cubano de alfabetización Yo, si puedo, creado por la Doctora Leonela Relys, se alfabetizaron en una treintena de países más de tres millones de personas con los mejores resultados en Venezuela y Bolivia, donde estuvo Juan Carlos  Carballo Arce, profesor de la Universidad de Ciencias Pedagógicas Pepito Tey de Las Tunas
“Llegamos a Venezuela a alfabetizar el 6 de junio de 2003. No sabíamos en realidad cómo se iba a desarrollar este proceso; pero felizmente iniciamos el 1 de julio. Todo salió bien porque había voluntad política de erradicar el analfabetismo.
Se me asignó el estado de Amazonas, muy complejo por su fatalismo geográfico, casi todas las comunidades ubicadas a la orilla del Orinoco. Nosotros no estábamos acostumbrados a ese tipo de vida. No obstante todo fluyó y pudimos alfabetizar en seis meses a un millón de venezolanos.
Al principio fue complejo por la comunicación y además porque en esas comunidades no había fluido eléctrico y hubo que instalar paneles solares y otros aditamentos pues, como se conoce, este es un método que se apoya en equipos audiovisuales: televisor y video.
Estuve en Venezuela hasta el 2005 y luego se me convocó nuevamente e integré el primer contingente de cubanos que fueron a alfabetizar en Bolivia. Se me asignó el estado de Tarija, también muy complejo porque había mucho escepticismo.”
¿Cuál fue la reacción de los alfabetizados?
“Se sentían contentos porque ya podían leer todos los anuncios, los carteles que habían en las calles, inclusive firmar ya que ellos cuando tenían que acreditar algún documento lo hacían poniendo sus huellas dactilares y por eso una de las primeras tareas que nos trazamos fue que aprendieran a escribir sus nombres prácticamente en la segunda o la tercera semana.”
¿Cómo se sintió en la distancia?
“Fue duro, dejar atrás a los padres, a los hijos, a la esposa; sin embargo sopesa la balanza la labor que uno realiza allí, sabiendo que está cumpliendo con el sueño de Martí y de Fidel de ver una América Latina más libre.”
Concebido también por educadores cubanos surgió también la misión Yo, si puedo seguir que permite continuar estudios de mayores niveles educativos. Igual que lo hicieron hace más de medio siglo aquellos jóvenes, casi niños, con sus lápices cartillas y manuales; un poco más acá en el tiempo, con un mismo ímpetu, educadores tuneros dejan huellas con su aporte internacionalista que deviene proeza en los momentos actuales.
Los avances en materia de educación siempre representan un motivo para celebrar, máxime si el número de alfabetizados a nivel mundial ha llegado a cerca de cuatro mil millones de personas. No obstante, la alfabetización para todos es aún, por desdicha, una meta lejana.
Saber leer y escribir hace a las personas más capacitadas para elegir y llevar una vida más plena. La alfabetización y la educación son cimientos sobre los que se puede construir un mundo mejor.

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