viernes, 26 de mayo de 2017

La familia cubana en la formación de valores

Rosa María García Vargas
La familia cubana en la formación de valoresLas Tunas.- Por estos días mucho se ha hablado de la familia cubana en sentido general, y en particular de su importancia en la formación de las nuevas generaciones.
El domingo 14 de mayo, Día de las Madres, dio inicio la Jornada por el Día Internacional de la Familia (15 de mayo), que convocó la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) y se extenderá hasta el próximo Día de los Padres (18 de junio).
La jornada tiene como objetivo visibilizar la importancia del fortalecimiento del rol de la familia en la sociedad cubana, fundamentalmente como formadora de valores.
Pero, en Cuba no se necesita un día específico ni una jornada para que la familia reciba la atención que merece. A partir del triunfo de la Revolución y con los nuevos programas destinados a beneficiar al pueblo, la familia, célula fundamental de la sociedad, también ocupó un lugar prioritario y fue reconocido su papel en la educación y formación de las nuevas generaciones.
De ahí su importancia y la necesidad de reflexionar siempre sobre las problemáticas que la afectan, y también acerca de la obligación de promover vías para la educación del grupo familiar de manera que se desarrolle armónicamente y cumpla su función con buenos resultados.
Con este objetivo se crearon en Cuba las Casas de Orientación a la Familia y se preparan a los especialistas de diversos organismos, Salud y Educación entre otros, para asistir a los miembros de familias disfuncionales, con carencias afectivas, maltrato físico o psicológico, entre otras anomalías.
Es en el seno familiar donde se aprende a sentir, a pensar, a concebir el mundo de un determinado modo y se reciben las orientaciones primarias de valor. Las primeras nociones sobre lo que se puede y no se puede, lo que se debe y no se debe.
Los valores son directrices en torno a las cuales se estructura la familia, sus proyectos y su vida cotidiana. Constituyen su acervo cultural y regulan implícita o explícitamente la vida familiar.
Las familias desarrollan sus valores hacia todos los sucesos de la vida, hacia la vida cotidiana, la naturaleza, el trabajo, las personas, hacia lo sobrenatural.
Resulta vital tener en cuenta que la familia educa con el ejemplo, con el lenguaje verbal y extraverbal, con la identificación afectiva paterno-filial, con el contacto paciente del día a día, cual escultores que modelan, a golpe del cincel, el mármol más precioso.
Cierto que la escuela consolida, desarrolla, impulsa, pero su rol no es sustituir a la familia, sino complementarla, abrir caminos, lanzar al vuelo las potencialidades humanas. La familia funda. Es el crisol de las personalidades. Es, como señaló Pablo Neruda, «la principal y primera escuela de amor».

miércoles, 17 de mayo de 2017

Homenaje a los parientes del campo

Dice la letra de un contagioso tema musical del compositor Adalberto Álvarez que aquí el que más y el que menos tiene un pariente en el campo, en referencia a la gran cantidad de personas que comenzó a poblar la llamada capital de todos los cubanos, la mayoría proveniente del interior del país.
Mucho de cierto tiene ese sabroso estribillo porque aunque algunos se jacten de vivir en el pueblo, si miran atrás descubren un familiar, no muy lejano, cuyo origen se remonta a los más auténtico de nuestra campiña.
Así en el ir y venir de las colmadas ciudades de Cuba, es fácil encontrarse algún que otro guajiro, unos todavía con sus típicas vestimentas de sombrero de yarey, pantalón de mezclilla, botas o guayaberas… y otros influenciados ya con el último grito de la moda y tan etiquetado como el que más.
Sí, porque los campesinos de ahora y de antes nunca se han dejado ganar por lo que entraña el trabajo rudo. Ellos a la par cultivan la tierra, el apego a la familia, la acogida al caminante, la educación, los buenos modales, la alegría y las genuinas tradiciones.
Cambian los tiempos y el campesinado cubano sigue ahí con su habitual gracejo popular, marcando el camino con su cantío del gallo, despidiendo la tarde con la mirada puesta en el horizonte, defendiendo sus costumbres, feliz de contemplar la siembra.
Cada día inicia bien temprano, apura el café para entrarle de a lleno al desyerbe, preparar los bueyes, ensillar la bestia y comenzar la faena. Ellos, con el orgullo de saberse oriundos del monte, le arrancan al surco los mejores frutos, en esa sapiencia que tanto sorprende y que ya sigue y aconseja hasta el más renombrado científico.
Hombres y mujeres de la campiña, aplatanados y arraigados, en primera fila, incansables al parecer, reconocidos a veces, bien remunerados ahora y respetados por su bravura siempre.
Por ello merecedores del mayor homenaje por su entrega a la encomiable labor de trabajar de sol a sol, enfrentando el recrudecimiento de la sequía o las intensas lluvias.
Motivos para celebrar este 17 de mayo, su día, y para sentirnos identificados por aquello de que el que más y el que menos tiene un pariente en el campo.

lunes, 15 de mayo de 2017

La familia: ¡Lo mejor que se ha inventado!

Escrito por  Escrito por Alina M. Lotti/CubaSí  
Cada 15 de mayo se celebra el Día Internacional de la Familia, y en este espacio/refugio todo está permitido, incluso soñar.  
Una simple ojeada a nuestras vidas, a los recuerdos, a lo que hemos hecho o logrado, siempre nos conduce a la familia; núcleo esencial que, por lo general, orienta, apoya, impulsa las aspiraciones y los propósitos de quienes la conforman.

Sin su apoyo poco pudiera alcanzarse, por eso quizás se reconoce que detrás de un resultado exitoso —en cualquier esfera y sector— están casi siempre los esposos, las esposas, los padres, las madres, los hermanos y hasta los hijos. Muchas veces estos últimos, conscientes de la importante labor que realizan los progenitores, asumen las responsabilidades cotidianas del hogar, entre otras.

La familia es algo propio, inigualable. Es cierto que no se elige, y que resulta una “fortuna” cuando tal institución cumple todos los atributos expuestos anteriormente. Si no es así, entonces es difícil imaginar que los triunfos puedan llegar o ser posibles.
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Tenerla —en todo lo que eso implica— es poseer apoyo, sostén (económico y espiritual), alivio en muchas ocasiones, refugio de amor y de cariño. Contar con ella, así de simple, es tener y disfrutar de un hogar. 

Familia, educación y bienestar

El tema lo traigo a propósito este 15 de mayo, cuando el mundo — desde 1994—  celebra el Día Internacional de la Familia. La fecha fue proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1993, a partir de la importancia que la comunidad internacional le otorga.
Este año la conmemoración resalta el desempeño de las familias y las políticas orientadas a ellas en el fomento de la educación y el bienestar de sus miembros, en particular, la educación infantil y la formación continua para niños y jóvenes.

También recalca la importancia de los miembros de la familia que se dedican al cuidado de los otros, sean padres, abuelos, hermanos.

Se dirige, además, a subrayar las buenas prácticas en la vida familiar y laboral; a asistir a los progenitores en su papel de educadores y cuidadores y al apoyo de madres y padres trabajadores.

La celebración tiene el objetivo de fomentar el debate acerca de la importancia de los conocimientos teóricos y prácticos necesarios para promover el desarrollo sostenible, entre otras cosas mediante la educación, y la adopción de estilos de vida sostenibles, los derechos humanos, la igualdad entre los géneros, la promoción de una cultura de paz y no violencia, la ciudadanía mundial y la valoración de la diversidad cultural.

“Prendida” a la “familia”

Al indagar en internet sobre el tema encontré algunos criterios de la Doctora en Ciencias Psicológicas Patricia Arés que me gustaría compartir con ustedes en una fecha como hoy.
Dedicada durante varias décadas a investigar sobre este asunto,  la profesora comentó en el artículo Una mirada al modelo cubano de bienestar  que la familia cubana está tejida en redes sociales de intercambio, con los vecinos, con las organizaciones, con la escuela, con los parientes, incluidos los emigrados.

“Lo característico del modo de vida de los cubanos son los espacios de socialización, el tejido social que no excluye y tampoco deja sin nombre a nadie”.


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Según la experta ese “tejido social en redes” representa una de las fortalezas invisibles más grandes que tiene el modelo cubano de bienestar, y es ahí donde radica el mayor logro de nuestro proceso social, la solidaridad social, la contención social, el intercambio social permanente. “Ese capital es solo perceptible para el que lo pierde y comienza a vivir otra vida fuera del país”.

Reconoció que aunque tenemos dificultades económicas y problemas no resueltos, la familia en Cuba existe y comienza a vivir intensamente después que los niños, jóvenes y adolescentes salen de la escuela.

Aquí la vida familiar —comentó la experta— no se produce a puertas cerradas, porque estas pueden ser muchas veces tocadas por los agentes de fumigación, los vecinos, la enfermera, los dirigentes de base, los que ella denomina “puerta-propistas”. Hay que salir diariamente al mercado, ir a casa de los vecinos para recoger mandados, botar la basura, ir a la farmacia, buscar a los niños en la escuela.

Por ello aseguró que la vida familiar en Cuba es multigeneracional, donde todas las edades se mantienen interactuando, y la mayoría de los adultos mayores no viven en asilos, sino en la propia comunidad.

Contrario a esta situación, Patricia comentó —a partir de su experiencia como docente— que muchas realidades de otras naciones latinoamericanas la han dejado “perpleja”, ya sea por la carga de problemas sociales acumulados, no solo en familias pobres, sino de cualquier clase social.

“Me doy cuenta, por lo que escucho, de que nosotros estamos a siglos de distancia, porque el tema no es económico, sino de ignorancia, de pobreza mental acumulada, de estigmas sociales, prejuicios de clase, de género, de raza, violencia contra la mujer, soluciones mágicas a los problemas sin fundamento científico, abuso sexual infantil, poligamia, taras genéticas por una sexualidad irresponsable o sexo entre parientes, todo ello son problemas cotidianos. Son los problemas asociados al desamparo social, a la ausencia de programas sociales de prevención. Para nosotros es excepción lo que para ellos es cotidiano”.

De sus funciones, una esencial

Mucho se ha hablado en los últimos tiempos de las funciones que debe cumplir la familia. La bibliografía especializada refiere que están van a encaminadas a satisfacer importantes necesidades de sus miembros, incluyendo las afectivo-sexuales, pero no como individuos  aislados, sino en estrecha interdependencia.

No es lo mismo hacer algo en la calle, como comer o escuchar la música preferida, o conversar sobre un problema, para satisfacerse uno mismo, que hacerlo en el hogar en compañía de un familiar.

Entre esas funciones se reconocen la educativa, la económica, la biosocial y la espiritual-cultural*.

Empecemos por esta última, la cual guarda relación con las  actividades relacionadas con los gustos e intereses culturales y recreativos de cada persona y de la familia en su conjunto; el bienestar que provoca su satisfacción o la frustración por no lograrlos, así como la espiritualidad de sus integrantes.

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La biosocial comprende lo vinculado con la procreación y crianza de los hijos, así como las relaciones sexuales y afectivas de la pareja. En tanto, la económica —como su nombre lo indica—  tiene que ver con las tareas domésticas del abastecimiento, el consumo, la satisfacción de una serie de necesidades materiales individuales, el presupuesto de gastos sobre la base de los ingresos de sus miembros, entre otras.

Por su parte, la educativa tiene una importancia primordial y se relaciona mucho con las otras funciones ya citadas.

Hoy es necesario profundizar en ella, pues son los padres, por decirlo de alguna manera, los que construyen un curriculum educativo familiar y tienen una influencia decisiva en la creación del escenario educativo familiar.

Asimismo, la familia participa en el pleno desarrollo de la personalidad infantil, así como en la adaptación de los niños a la vida social y escolar.

En la actualidad, donde predominan un sinnúmero de tendencias deformadoras y donde se reconoce una crisis de valores, la educación familiar desempeña un rol importantísimo.
Los estudiosos del tema hablan de una sobrevaloración de la  función económica de la familia, a partir de las situaciones financieras que se viven a nivel global y la lucha por la sobrevivencia en el interior de los hogares. No obstante, la educación debe ocupar los primeros planos.

La comunicación con los hijos, la observancia directa y sistemática de sus conductas, la preocupación por sus problemas y conflictos no deben dejarse a un lado. Resulta esencial tener en cuenta, además, que las niñas, los niños, los adolescentes y los jóvenes,  hacen más lo que ven hacer a sus padres, que lo que ellos les dicen. La educación familiar no puede dejarse a un lado, hay que tomarla de la mano y caminar con ella.

*Según se recoge en el Libro rector del Proyecto UNFPA-MINED, de un colectivo de autores.
Tomado del sitio Cubasi