miércoles, 31 de mayo de 2017

Por la salud, contra el tabaquismo

Uno de los mensajes de bien público más geniales que ha trasmitido la televisión cubana es aquel que cuenta la historia de Enrique, a quien después de muchos elementos descriptivos, descubrimos como un niño víctima del tabaquismo. Sí, el protagonista de esa historia con solo tres años de edad es declarado como un fumador, con los daños y crisis de salud propias de las personas adictas al tabaco.
Esta propuesta televisiva obliga a reflexionar sobre la difícil situación de tantas criaturas indefensas, inocentes, y no por ello menos perjudicadas por el humo de aquellos  que no parecen percatarse del mal que provocan a los demás, sean infantes o adultos, obligados a inhalar sustancias tóxicas en lugares públicos o, tristemente, en el seno de sus propios hogares.
Por lo visto las campañas educativas, advertencias y  sugerencias para erradicar esta nociva práctica suelen caer en terreno infértil,  una vez que la mayoría hace caso omiso a las recomendaciones.
Deja mucho que desear entonces cuando se enuncian las incontables dificultades ocasionadas por las conductas adictivas al cigarro, tanto por los fumadores activos como por los pasivos, sin embargo, algunos especialistas de salud o maestros despuntan como los más empedernidos.

viernes, 26 de mayo de 2017

La familia cubana en la formación de valores

Rosa María García Vargas
La familia cubana en la formación de valoresLas Tunas.- Por estos días mucho se ha hablado de la familia cubana en sentido general, y en particular de su importancia en la formación de las nuevas generaciones.
El domingo 14 de mayo, Día de las Madres, dio inicio la Jornada por el Día Internacional de la Familia (15 de mayo), que convocó la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) y se extenderá hasta el próximo Día de los Padres (18 de junio).
La jornada tiene como objetivo visibilizar la importancia del fortalecimiento del rol de la familia en la sociedad cubana, fundamentalmente como formadora de valores.
Pero, en Cuba no se necesita un día específico ni una jornada para que la familia reciba la atención que merece. A partir del triunfo de la Revolución y con los nuevos programas destinados a beneficiar al pueblo, la familia, célula fundamental de la sociedad, también ocupó un lugar prioritario y fue reconocido su papel en la educación y formación de las nuevas generaciones.
De ahí su importancia y la necesidad de reflexionar siempre sobre las problemáticas que la afectan, y también acerca de la obligación de promover vías para la educación del grupo familiar de manera que se desarrolle armónicamente y cumpla su función con buenos resultados.
Con este objetivo se crearon en Cuba las Casas de Orientación a la Familia y se preparan a los especialistas de diversos organismos, Salud y Educación entre otros, para asistir a los miembros de familias disfuncionales, con carencias afectivas, maltrato físico o psicológico, entre otras anomalías.
Es en el seno familiar donde se aprende a sentir, a pensar, a concebir el mundo de un determinado modo y se reciben las orientaciones primarias de valor. Las primeras nociones sobre lo que se puede y no se puede, lo que se debe y no se debe.
Los valores son directrices en torno a las cuales se estructura la familia, sus proyectos y su vida cotidiana. Constituyen su acervo cultural y regulan implícita o explícitamente la vida familiar.
Las familias desarrollan sus valores hacia todos los sucesos de la vida, hacia la vida cotidiana, la naturaleza, el trabajo, las personas, hacia lo sobrenatural.
Resulta vital tener en cuenta que la familia educa con el ejemplo, con el lenguaje verbal y extraverbal, con la identificación afectiva paterno-filial, con el contacto paciente del día a día, cual escultores que modelan, a golpe del cincel, el mármol más precioso.
Cierto que la escuela consolida, desarrolla, impulsa, pero su rol no es sustituir a la familia, sino complementarla, abrir caminos, lanzar al vuelo las potencialidades humanas. La familia funda. Es el crisol de las personalidades. Es, como señaló Pablo Neruda, «la principal y primera escuela de amor».

miércoles, 17 de mayo de 2017

Homenaje a los parientes del campo

Dice la letra de un contagioso tema musical del compositor Adalberto Álvarez que aquí el que más y el que menos tiene un pariente en el campo, en referencia a la gran cantidad de personas que comenzó a poblar la llamada capital de todos los cubanos, la mayoría proveniente del interior del país.
Mucho de cierto tiene ese sabroso estribillo porque aunque algunos se jacten de vivir en el pueblo, si miran atrás descubren un familiar, no muy lejano, cuyo origen se remonta a los más auténtico de nuestra campiña.
Así en el ir y venir de las colmadas ciudades de Cuba, es fácil encontrarse algún que otro guajiro, unos todavía con sus típicas vestimentas de sombrero de yarey, pantalón de mezclilla, botas o guayaberas… y otros influenciados ya con el último grito de la moda y tan etiquetado como el que más.
Sí, porque los campesinos de ahora y de antes nunca se han dejado ganar por lo que entraña el trabajo rudo. Ellos a la par cultivan la tierra, el apego a la familia, la acogida al caminante, la educación, los buenos modales, la alegría y las genuinas tradiciones.
Cambian los tiempos y el campesinado cubano sigue ahí con su habitual gracejo popular, marcando el camino con su cantío del gallo, despidiendo la tarde con la mirada puesta en el horizonte, defendiendo sus costumbres, feliz de contemplar la siembra.
Cada día inicia bien temprano, apura el café para entrarle de a lleno al desyerbe, preparar los bueyes, ensillar la bestia y comenzar la faena. Ellos, con el orgullo de saberse oriundos del monte, le arrancan al surco los mejores frutos, en esa sapiencia que tanto sorprende y que ya sigue y aconseja hasta el más renombrado científico.
Hombres y mujeres de la campiña, aplatanados y arraigados, en primera fila, incansables al parecer, reconocidos a veces, bien remunerados ahora y respetados por su bravura siempre.
Por ello merecedores del mayor homenaje por su entrega a la encomiable labor de trabajar de sol a sol, enfrentando el recrudecimiento de la sequía o las intensas lluvias.
Motivos para celebrar este 17 de mayo, su día, y para sentirnos identificados por aquello de que el que más y el que menos tiene un pariente en el campo.