martes, 7 de marzo de 2017

A propósito del Día Internacional de la Mujer

Por Yenima Díaz Velázquez
En Cuba hay una misteriosa y cómplice relación entre las mujeres y las flores; es algo mágico entre esos preciosos obsequios de la naturaleza y nosotras, que aprovecho para destacar, por la celebración este 8 de marzo del Día Internacional de la Mujer.

Realmente, no sé a qué razón científica obedece. Tal vez sea el hecho de que la mayoría de las cubanas tenemos un jardín, aunque a veces son minúsculos por razones de espacio, y se limita a varias macetas de barro que cuidamos con cariño y orgullo.

También hay lazos por aquello que dicen los hombres, que una fémina embellece con una flor en el pelo, la ropa o la mano, y por el aroma de las flores que siempre perfuma a su alrededor, tal como hacemos nosotras.

Y porque es ese el mejor regalo que pueden hacernos amistades y familiares, además de nuestros enamorados, quienes a veces no conocen el lenguaje de las flores; pero, saben que en ellas va el amor, el aprecio y la admiración y, por tanto, nos dan alegría.

Otro aspecto es que muchas niñas son destinadas, gracias a sus nombres, a estar siempre acompañadas de orquídeas, azucenas, iris, dalias, rosas, acacias, adelfas, margaritas, violetas y muchas otras flores, casi siempre ligadas a lo femenino y lo hermoso.

Por razones científicas o por magia, lo cierto es que la mujeres y las flores estamos muy unidas, como un secreto pacto, que nadie nos impuso y todas hacemos valer.

Unas, por sus variados colores y formas, embellecen el entorno. Las otras, alegramos la vida, sustentamos las familias y garantizamos el futuro

sábado, 28 de enero de 2017

Tuneros centenarios


Cada vez se hace más frecuente escuchar de tuneros y tuneras que sobrepasan los cien años de edad. Este 27 de enero llegó a 102 enero Consuelo Vitalia Iglesias Salcedo, quien  se considera una persona privilegiada, y no es para menos.
Con  vocación por el magisterio se hizo alfabetizadora y creó la primera academia de corte y costura en Las Tunas, que bautizó con el nombre de Mariana Grajales.
Consuelo más que feliz, dice No tener motivos para quejarse. Ella tiene el clásico rostro de las abuelitas de los cuentos infantiles. Mirada azul y una sonrisa de gente buena.  Ahora se siente agradecida con la vida. Reconfortada porque es bien atendida por su hija, nieta y bisnieta en el calor familiar. Motivos suficientes para cada tarde salir al portal de su casa sita en Vicente García número 24, para desde su sillón celebrar satisfecha su longevidad.
 
 


 


Pero en Jobabo, a otro tunero le sobran razones para dar gracias a la vida por haberle permitido vivir nada más y nada menos que 115 años. Comparto con ustedes sus experiencias mediante la colaboración del periodista  Julián velázquez publicada en el sitio www.tiempo21.cu.
 


Juan Ramírez, el tunero de mayor edad (Foto del autor)