miércoles, 26 de octubre de 2011

Las Tunas y sus preciosas buganvilias.

Miles de personas que visitan o atraviesan la ciudad de Las Tunas, a 690 kilómetros al este de La Habana, quedan impresionados con la belleza de las buganvilias, que también crecen en calles y caminos vecinales de los ocho municipios del territorio.
Esas plantas son como un regalo de la madre naturaleza porque adornan el entorno y constituyen un rasgo distintivo para los tuneros, que las vemos al pasar, día tras día, año tras año.
Su eterna presencia revela el atractivo singular del sencillo arbusto, que tiene flores abundantes y pequeñas, por lo general amarillas, rodeadas por tres brácteas que pueden ser de color fucsia intenso, blanco, salmón, crema o rosado; incluso, en combinación de dos colores.
Además de su belleza y las posibilidades que brinda para la poda estética y ornamental, la buganvilia es muy resistente a la sequía, cualidad que la hace especial para la provincia de Las Tunas, una de las más desérticas del país.
Para preservarla, en el Jardín Botánico del territorio se cultivan y estudian ocho variedades, las cuales se multiplican y dan alegría y color a las avenidas y carreteras.
La buganvilla es originaria de las zonas tropicales de Brasil, puede crecer hasta cinco metros de altura y pertenece a la familia de las Nictagináceas.
En Cuba se le llama zarza y en el resto del continente también le dicen bejuco sudamericano, trinitaria, camelina y Santa Rita; pero, su verdadero nombre, buganvilia, es un tributo al militar y navegante francés Louis-Antoine de Bougainville, quien realizó valiosas contribuciones a la ciencia y a la geografía durante la segunda mitad del siglo 18 y descubrió esta bella flor.

jueves, 13 de octubre de 2011

La Mariposa blanca, la más cubana de todas las flores.

Deseo compartir con quienes visiten este blog este texto de la periodista y amiga Yenima Díaz Velázquez publicado en el sitio digital Tiempo21 porque sencillamente me encantó.




Aunque es oriunda de la parte oriental de Asia, la Mariposa Blanca es la más cubana de todas las flores que se cultivan en este archipiélago porque el 13 de octubre de 1936, hace 75 años, fue declarada Flor Nacional de Cuba.
Poco tiempo antes, el Jardín de la Paz, con sede en Argentina, pidió a todos los países del continente que enviaran la flor que identifica a cada país.
Fueron días difíciles, de análisis y decisiones, para Don Fernando Ortiz y el naturalista Juan Tomás Roig, entre otras personalidades.
Se propusieron cuatro especies: Galán de Noche, Lirio de San Juan, Jacinto de Agua y la Mariposa Blanca, la que finalmente obtuvo el mérito indiscutible de convertirse en la representante cubana por varias razones.
La comisión tuvo en cuenta su color, que representa los ideales independentistas de los cubanos, y la disposición de las flores, juntas en una espiga, simbolizando la unidad. Además, se recordó que a las mujeres cubanas les gusta ponerlas en su pelo, para lucir más lindas y embriagarse con el exquisito aroma que desprenden.
Desde entonces, la Mariposa Blanca se multiplicó aún más en hogares, centros estudiantiles y laborales y en instituciones científicas.
Una de esas entidades que trabaja en la protección y conservación de nuestra Flor Nacional es el Jardín Botánico de la provincia de Las Tunas, a unos 690 kilómetros al este de La Habana, donde se le crean las condiciones necesarias para que pueda vivir.
Según Yanko Labrada Capote, especialista del centro, cuando las plantas han florecido se procede a multiplicar sus rizomas y a depositarles diversos nutrientes, de modo que siempre adornen la geografía del lugar.
De igual manera piensa Maricel Arzuaga Remón, una tunera que desde niña cultiva la Mariposa Blanca por su olor y por lo simbólica que resulta cuando está en las manos o en el pelo de una mujer.
A Ibrahim Machado Hechavarría, esa flor le recuerda a su mamá, ya fallecida. También, a Vilma Espín Guillois y Celia Sánchez Manduley, dos revolucionarias cubanas que las lucieron con orgullo y con inteligencia pues transportaban mensajes entre sus pétalos.
A pesar de no ser oriunda de Cuba, la Mariposa Blanca está presente hoy en todos los rincones del país, donde su fragancia y belleza la hacen única y especial.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Segundo miércoles de cada octubre

Por Yenima Díaz Velázquez
El ex secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, dijo en el año 2005 que “no podemos impedir las catástrofes naturales, pero sí podemos y debemos preparar mejor a las personas y las comunidades para hacerles frente”.
Añadió que “los sectores de la población más vulnerables a la cólera de la naturaleza suelen ser los más pobres, lo que quiere decir que cuando reducimos la pobreza, reducimos también la vulnerabilidad”.
Desde entonces ha pasado cierto tiempo y cada año aumentan considerablemente las intensas lluvias, los terremotos, las inundaciones costeras, la sequía y los ciclones, con su secuela de pérdidas económicas, damnificados y muertes.
¿Por qué? Precisamente por abusar de las bondades que regala la naturaleza en cualquiera de sus variantes y por no invertir en investigaciones ni en la educación de las personas ante situaciones de ese tipo y en la protección del medio ambiente.