lunes, 23 de enero de 2012

La Cucalambé

Mis padres fueron alumnos de la escuela secundaria básica Cucalambé. Mis tíos fueron discípulos y también profesores de allí. Mi hermana igual pasó por esas aulas como lo hicieron cientos de tuneros cuya lista sería extensa.
Hoy lo que fue una secundaria básica se ha convertido en El Instituto politécnico de los servicios El Cucalambé y este 24 de enero cumplirá 50 años de ser la primera secundaria básica construida en la provincia de Las Tunas, e iniciadora de las transformaciones del sector educacional.
La instalación clasifica entre los valores patrimoniales de la historia local, con un reconocimiento social de las decenas de miles de tuneros que han transitado por ella y ahora contribuyen a la labor socioeconómica del territorio.
El 24 de enero de 1962 se inauguró la instalación, en la calle Fernando Suárez del reparto Santos, que funcionó 30 años como escuela de la Enseñanza Media, y a partir de 1992 se convirtió en el politécnico que transita por 20 años de labor.
A la cincuentenaria estructura convencional la distinguen las cubiertas de placa, fundidas durante 72 horas continuas, mediante el relevo de las brigadas para no interrumpir la faena; mientras todavía posee los marcos de las puertas de júcaro negro, y mantiene las persianas de pino siberiano, salvo el cambio de tablillas.
El inmueble consta de los bloques central e izquierdo con dos plantas, y el derecho con una, así como 10 aulas físicas, seis especializadas, un laboratorio de computación, una biblioteca, cuatro oficinas y dos baños.
En la actualidad se imparten nueve especialidades de la rama de servicios personales, de gastronomía, comercio, gestión de archivos, capital humano y tecnología de los alimentos; la mayoría de estos en la formación de técnicos medios.Solo en Elaboración de alimentos y Servicios de belleza se prepara a los alumnos con esa calificación y como obreros calificados, perfiles que le posibilitan integrarse a la vida laboral del sector estatal y el no estatal.La matrícula es de 326 estudiantes en el plantel, que acoge los fines de semana otros trescientos del Curso para trabajadores, en apoyo a las empresas y organismos, requeridas de completar la formación académica de obreros como requisito de idoneidad en el puesto laboral.
El profesor Salvador Regueiro, compilador de la historia de la educación en este territorio, 690 kilómetros al este de La Habana, recuerda que la primera reforma de la enseñanza instituyó la secundaria básica, en 1959, la cual iniciaron las antiguas escuela primaria superior, y la escuela del hogar.

Datos tomados de la publicación Tiempo21 por Maira Castro Lora

domingo, 15 de enero de 2012

Los epítetos de Las Tunas




Los epítetos son adjetivos cuyo fin principal no es determinar o especificar el nombre, sino caracterizarlo.


En la literatura clásica se empleaba mucho este recurso en las caracterizaciones de los personajes, entre ellos, Atenea, la de ojos de lechuza…


En el lenguaje coloquial a menudo nos referimos a Maceo, El Titán de Bronce, o a Camilo Cienfuegos como El Señor de la Vanguardia.


En el caso de nuestra provincia de las Tunas los epítetos que la definen son más de uno.


Escuchamos, por ejemplo, el de Las Tunas Capital de las Esculturas, precisamente por la gran cantidad de obras escultóricas enclavadas en nuestra localidad.


También se identifica como Capital de la décima por ser aquí donde cada año se realiza La Jornada Cucalambeana, un importante evento para homenajear a uno de los mejores cultivadores de esta forma poética: Juan Cristóbal Nápoles Fajardo, El Cucalambé.


A la provincia de Las Tunas le atribuimos además el calificativo de Balcón del Oriente Cubano por ser la primera de las restantes provincias ubicadas en esta zona del país.


Durante las pasadas festividades por el aniversario de la fundación de la ciudad fue reconocida como una Ciudad de Puertas Abiertas y cada año, durante la realización del Festival de Magia Ánfora, recibimos la denominación de Ciudad Mágica de Cuba.


Los epítetos devienen una peculiaridad en la toponimia. Así se identifica a Holguín con La Ciudad de los Parques; Matanzas, la Ciudad de los Puentes; Cárdenas, la Ciudad Bandera, Santiago de Cuba, La Ciudad Héroe; Cienfuegos, la Perla del Sur y Baracoa, la Villa Primada de Cuba…


Pero los de Las Tunas por ser tantos pasan a ser también una curiosidad.

miércoles, 11 de enero de 2012

La enseñanza de los valores

Por Rosa María Vargas

Mucho se ha hablado del tema de los valores en los últimos años. Para algunos, los cambios que sufrió nuestra sociedad a inicios del siglo XXI trajeron aparejada una crisis en los valores, sobre todo de los más jóvenes.
Para otros, no se trata precisamente de una crisis, sino que en los últimos años hemos descuidado el fortalecimiento de cualidades del ser humano como la honradez, la bondad, el respeto, la solidaridad, y tantas otras imprescindibles cuando aspiramos a formar al hombre integral. Por esta razón, ahora nos vemos obligados a trabajar intensamente en el rescate de las actitudes positivas que siempre caracterizaron a nuestro pueblo.
Los valores se generan a partir de cambios y trasformaciones que suceden a lo largo de la historia. Surgen con especial significado y cambian o desaparecen en las distintas épocas. Así la virtud y la felicidad son valores, pero, en la actualidad no podríamos enseñar a las personas a ser virtuosas o felices según los conceptos que tuvieron quienes vivieron dos siglos atrás.
La realidad es que el valor se refiere a una excelencia o a una perfección del carácter. Son valores reconocidos, en este o en cualquier país, decir la verdad y ser honesto, o solidario.
Educar a los niños y jóvenes de acuerdo con los valores priorizados en nuestra sociedad garantizará no solo el presente, sino también el futuro. Instruirles a amar profundamente a su patria, a respetar a los demás, a ser solidarios, laboriosos y desinteresados, a distinguirse por sus buenos modales, no por su ignorancia de las reglas elementales de educación formal, entre otras cualidades, contribuirá a un desarrollo adecuado de las nuevas generaciones y a su felicidad.
Pero, no basta con desearlo o tratar de imponerlo, los valores no se enseñan de esta forma; se es bueno, honesto, trabajador y patriota por convicción, es decir, la mejor manera de mostrar valores es predicando con el ejemplo.
De nada valen los castigos si después de regañar a nuestro hijo porque empujó a su compañerito en la escuela, discutimos con el vecino llenándolo de insultos e improperios frente al menor. Tampoco es saludable decir “pequeñas mentiras” en su presencia para justificarnos por algo; así no se educa.
Peor resulta si lucramos a partir del desvío de recursos del Estado, si somos ostentosos, egoístas y prepotentes. En edades tempranas los malos ejemplos se siguen sin conciencia de lo que se hace; pero cuando pasa el tiempo y ya no se es tan joven se cometen graves errores a cuenta de una educación deficiente o equivocada.
Hoy nos convoca la misión de hacer de las nuevas generaciones dignas continuadoras de quienes han hecho historia construyendo para ellas un mundo mejor.
Revisemos ahora mismo si estamos siendo el mejor espejo donde se miren nuestros hijos o los jóvenes que nos rodean en la cuadra, en la calle, en el centro de trabajo. Si logramos ser ejemplo para ellos, entonces estaremos en condiciones de educarlos mejor y pondremos nuestro grano de arena como garantía del porvenir.