viernes, 1 de julio de 2011
Fin de curso escolar 2010-2011
Hoy mis dos niños concluyeron el curso escolar. Ambos con resultados satisfactorios. José Alberto tiene un motivo extra para estar contento pues en esta ocasión participó del cambio de atributo pioneril y en lo adelante lucirá su pañoleta roja, y no la azul, que lo distingue como miembro de la Organización de Pioneros José Martí. Felices ahora, tanto él que terminó su tercer grado de la enseñanza primaria, como Amanda que venció el primero, planean disfrutar de estos dos meses de vacaciones.
miércoles, 8 de junio de 2011
De ahora para ahorita
El adverbio ahora proviene de la expresión antigua agora. Su significado es a esta hora, en este momento, en el tiempo actual o presente. También indica dentro de poco tiempo o en un momento posterior muy cercano.
Ahora se utiliza además en conjunciones adversativas en sustitución de las formas pero y sin embargo. También forma parte de locuciones que señalan que un asunto se da por supuesto, hecho o sentado.
En el habla cotidiana se refuerza el significado del adverbio ahora apoyado de la expresión mismo. Por tanto ahora mismo alude a ese instante, algo reciente o muy próximo y la unión de ambos términos.
jueves, 2 de junio de 2011
El mayor tesoro de nuestras familias
El primero de junio se celebró en Cuba, como en otras partes del mundo, el Día de la Infancia. Por eso quiero compartir con ustedes este comentario de mi colega Darletis Leyva González, con el cual experimenté una intensa emoción porque en esas niñas que describe vi reflejados a mis hijos y a otros que como ellos viven una infancia feliz.
María Fernanda y Lianet son dos pequeñitas de apenas ocho años; han crecido prácticamente juntas, quizás por eso entre ellas ha nacido un cariño tan especial, que las lleva al llanto, cuando terminada la extensa jornada de juegos y travesuras, tienen que separarse. Una a la otra se buscan con ese afecto indescriptible de amigas.
María Fernanda y Lianet son dos pequeñitas de apenas ocho años; han crecido prácticamente juntas, quizás por eso entre ellas ha nacido un cariño tan especial, que las lleva al llanto, cuando terminada la extensa jornada de juegos y travesuras, tienen que separarse. Una a la otra se buscan con ese afecto indescriptible de amigas.
Y en perfecta complicidad tan solo pasados unos minutos del encuentro se intercambian las ropas, los juguetes, los chistes y las ocurrencias; se relatan anécdotas de la escuela; cantan, bailan, saltan y llenan sus casas de alboroto con risas imparables.
Ellas son dos entre los miles de niños y niñas cubanos que cada día viven estas sanas historias. Porque aquí es común que los pequeños encuentren amigos en la escuela, en el barrio, en cualquier sitio y los aprieten al pecho para toda la vida, pues tienen esa libertad de corretear por las calles, de ir solos al parque, sin el temor de ser raptados o de que se escape una bala y los separe del mundo.
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