En Cuba, como en otras partes del mundo, suele suceder que cada localidad se identifica con un Santo. Por ejemplo, San Cristóbal, en La Habana; San Juan, en Camagüey y así, según correspondía la fecha de fundación de la ciudad con el santoral, se llamaba al patrono.
El 30 de septiembre de 1796 se funda la ciudad de Las Tunas, precisamente el día de San Jerónimo (340-420), ilustre figura de la Iglesia Católica, cuya labor resalta por haber sido el traductor de las sagradas escrituras.
Al
coincidir este día con la constitución del primer núcleo organizado de
Las Tunas es nombrado como patrono, y en su honor se organizaban
entonces celebraciones que devenían fiestas populares o carnavales.
Mientras
en los alrededores de la iglesia se comenzaron a construir viviendas y
establecimientos de servicios públicos para, poco a poco, ir conformando
la estructura de la incipiente urbe, en tanto transcurría un proceso de
asentamiento y sedimentación cultural.
Hoy se yergue, aún
majestuoso, el templo parroquial mayor de San Jerónimo, justo en el
centro histórico tunero. Tras esos muros deteriorados por el paso del
tiempo, se guarda con celo ahora la imagen del Santo Patrono, quien es
considerado el Padre de las ciencias bíblicas.
Los fieles
aprovechan el contexto de su fiesta patronal para profundizar en su vida
y obra. Además le honran con misas solemnes y con diversas iniciativas
que resaltan la identidad y tradiciones de este pueblo.
Jerónimo se distinguió siempre por su sabiduría. Por ello fue nombrado secretario del Papa Dámaso I, quien más tarde lo designó para hacer la recopilación de la Biblia y traducirla.
Alrededor
de los 40 años, se ordena como sacerdote; pero pasado el tiempo,
dispuso alejarse de Roma para siempre y se fue a Tierra Santa.
Los últimos años de su vida los pasó en una gruta, junto a la cueva de Belén.
Allí construyó un convento para hombres y tres para mujeres, y una casa
para acoger a los que llegaban de todas partes del mundo a visitar el
sitio donde nació Jesús.
La
iconografía clásica representa a este eminente literato en su gabinete,
con sombrero, ropa de cardenal, una cruz, una calavera, libros y
materiales para escribir como sus principales atributos. También ha sido
caracterizado como un ermitaño en una gruta, generalmente acompañado
por un león.
El 30 de septiembre, en conmemoración del
fallecimiento de Jerónimo de Estridón, se celebra el Día Internacional
de la Traducción. Esta deviene jornada en la cual se realizan
diferentes acciones para dar a conocer esta profesión y a su vez animar a
los jóvenes para que estudien idiomas.
Himno a San Jerónimo (Oficios de la familia Jerónima) Honremos hoy a aquel hombre Que llena siglos de historia. Jerónimo fue su nombre Y eterna es su memoria. Fue monje, místico, asceta, En verbo y virtud potente. Doctor, maestro, profeta De Oriente y de Occidente. A Cristo halló en el madero, Siguió por Él sendas duras. León que adora al Cordero Oculto en las Escrituras. Fue dique, baluarte y roca, Invicto ante la herejía, Abrió en la Iglesia su boca Llena de sabiduría. La gloria de Aquel por quien dijo Palabras que obraron tanto. Al Dios trino, al Padre, al Hijo, Con el Espíritu Santo.
Para los
cubanos, el barrio es una suerte de casa común, en la cual nos movemos
con entera confianza. Así solicitamos la ayuda del que vive al lado sin
ningún tipo de protocolo y hasta pedimos que nos cuiden un momento al
niño o a nuestros viejos para hacer alguna gestión imperiosa.
En
este espacio, crecemos, formamos nuestras propias familias, vemos
iniciarse en la escuela al hijo de fulanita, partir para el servicio
militar al de menganita y, para regocijo de todos, aquellos que hasta
hace muy poco anduvieron haciendo travesuras se presentan ahora como
hacedores de los más diversos oficios y profesiones.
Con tristeza
recibimos entonces la noticia de la enfermedad de aquel que con
frecuencia pasaba frente a nuestra vivienda, nos duele la muerte de
algún conocido; sufrimos las desgracias ajenas como si fueran en carne
propia.
Pero en el barrio también encontramos a esos personajes
pintorescos, criticados y queridos: las chismosas, los pedigüeños, los
huraños y confianzudos, los entusiastas y los apáticos.
Es allí
donde no parecen existir secretos para nadie: sabemos al dedillo de los
problemas conyugales de tal o más cual pareja, de los "dolores de
cabeza" que dan los muchachos, de proyectos y fracasos, en fin.
Son
estas particularidades las que convierten al vecindario en una
prolongación del hogar y hacen crecer el cariño entre unos y otros a
pesar de algunos conflictos y sinsabores.
Cierto es que no todo
es color de rosas, pues a veces tu hermano no es precisamente el vecino
más cercano y que este entorno dista de ser el paraíso de armonía y
feliz convivencia que soñamos tener.
Por ello duele cualquier
atisbo de amenaza a la tranquilidad que en este contexto disfrutamos.
Cuando, por ejemplo, ganan el irrespeto y la desconsideración, sea en el
orden personal o ambiental.
Definir el concepto de barrio
pudiera ser tarea difícil en cualquier latitud; pero aquí nada tiene de
complicado si de raíces, recuerdos de la infancia y personas serviciales
y bien dispuestas para tender una mano se trata.
Vale entonces
preservar este lugar que tanta nostalgia provoca entre quienes se
alejan, no solo de los suyos, sino de una gran familia que se ha dado en
llamar: la gente del barrio.
Ada Cristina Higuera Tur adacrist@enet.cu Las Tunas.- Profundizar en la vida y obra de Juan Cristóbal Nápoles Fajardo (El Cucalambé) y proporcionar a los estudiantes conocimientos elementales para la apreciación de la décima
son algunos de los objetivos del proyecto “Los niños y El Cucalambé”
que se pone en práctica desde este mes de septiembre y hasta finales de
diciembre en varios centros de la enseñanza primaria de esta oriental provincia, ubicada a unos 690 kilómetros al este de La Habana.
Especialistas de la Casa Iberoamericana de la Décima
en estrecho vínculo con alumnos y maestros se proponen así estimular la
creación literaria en las nuevas generaciones, familiarizarlos con
sitios importantes de la localidad y consolidar normas de educación
formal, de modo que se fomente en ellos sentimientos de pertenencia al
territorio, cubanía, amistad, solidaridad y compañerismo.
En
una primera etapa se trabajará sobre la base de aspectos puramente
biográficos de El Cucalambé y elementos significativos de las Jornadas Cucalambenas, suceso que se define como la fiesta suprema del campesinado en Cuba.