domingo, 12 de febrero de 2012

Girasoles por el amor

"El corazón que ha amado de verdad nunca olvida,
sino que ama de verdad hasta el final, fiel como el girasol,
que observa irse a su dios con la misma mirada con que lo ve aparecer"

Lejos de tabúes que antes excluían a los hombres de ser merecedores de una flor, ya en la actualidad ellos las ofrecen y las aceptan sin que por eso sientan disminuida su masculinidad; aunque lógicamente, a fuerza de la costumbre, todavía algunos se resisten a los aires contemporáneos y apenados o malhumorados te dan las gracias ante un gesto que ya se va tornando común y corriente para la mayoría.
Y es que entregar una orquídea, un jazmín o un gladiolo resulta una franca expresión de los más puros sentimientos hacia la persona amada. En tal sentido las rosas son emblemáticas por la carga emotiva que representan.
Sin embargo existen otras flores agraciadas, como el girasol, que deviene popular en los tiempos actuales en Cuba por su alusión a la fuerza, el poder y la adoración.
Provienente de América del Sur y Central, en algunos países se cultiva más por su utilidad que por su belleza. Los más conocidos son los amarillos con el corazón marrón, cuyo nombre científico: Helianthus se le debe al botánico Carl Linnaeus quien combinó las voces Heli (sol) y Anthos (flor) por la peculiaridad de esta planta que siempre gira mirando al sol.
Una antigua leyenda narra que el dios griego Helios murió ahogado por sus tíos, los titanes, y fue luego elevado al cielo, donde se convirtió en el sol. Una joven mortal, Clitia, se enamoró de él y al perderlo murió de amor. Ella tomó forma de flor; quedó "arraigada" en su pena y se resignó a seguir el curso que Helios recorre en el cielo durante el día como prueba de profunda lealtad y constancia.

El girasol, que se asocia además con el calor y el alimento, atributos propios del astro rey, va ganando así más adeptos y significa un obsequio ideal tanto para hombres como para mujeres en este 14 de febrero, fecha dedicada en muchas partes del mundo al amor y a la amistad.

lunes, 6 de febrero de 2012

Un señor de vanguardia

Te canto, porque estás vivo
Y no porque te hayas muerto


El seis de febrero de 1932 nace Camilo Cienfuegos Gorriarán, un hombre que conocí desde pequeña de tanto escuchar a mis familiares y maestros hablar sobre él. A este pilar de la gesta armada cubana lo aprendí a querer desde entonces a través de los libros, por sus graciosas e instructivas anécdotas, por esa peculiar manera en que el pueblo de Cuba lo revive en cada octubre.
Su humilde origen social, temperamento jovial y sonrisa franca, con la que ganaba amigos por doquier, lo convirtieron en uno de los más carismáticos guerrilleros de la Sierra Maestra y quizás por eso se recuerda con tanto cariño a pesar de los años y de la ausencia.
Cuentan los que compartieron con él de su amistad con el Che Guevara, quien lo llamó El Señor de la Vanguardia en franca alusión a su voluntad y entrega en el combate; del arrojo que le hizo ganar la admiración de sus compañeros y la confianza de sus superiores para designarle importantes misiones como aquella, que al fin devino proeza, al llevar la guerra a los llanos con la invasión de Oriente a Occidente al frente de la columna número dos Antonio Maceo.
Aquel fatídico 28 de octubre de 1959 cuando cumplía una tarea encomendada por el Comandante en Jefe Fidel Castro, la avioneta en la que retornaba a la capital del país desapareció en el mar.
Las horas posteriores al suceso fueron de gran tensión. Por momentos se creyó que había aparecido y la desilusión golpeó fuerte cuando se tuvo plena certeza de que físicamente ya no estaría más entre el pueblo que lo lloró con desespero y aún después seguía esperanzado.
Ese paradigma de hombre bueno, desde entonces, se recuerda con un gesto para muchos curiosos y que para la mayoría de los cubanos se ha convertido en una tradición en cada aniversario de su muerte, cuando cientos de personas, en especial niñas y niños, colman de flores los ríos, arroyos, presas y mares como expresión de afecto a su figura legendaria.
Las nuevas generaciones así lo conocen también y aprenden a quererlo porque su ejemplo se multiplica en quienes emprenden las sencillas y complejas tareas con optimismo, enfrentado los avatares con voluntad de héroes, empeñados en seguir adelante la obra por la cual muchos, como él, ofrendaron sus vidas.

jueves, 2 de febrero de 2012

De La Bomba a Radio Victoria




Cada porción de tierra guarda un pedazo de historia. Ningún espacio escapa de las inevitables huellas del tiempo como legado a las generaciones presentes y por venir.
Y es que sin lugar a dudas hay sitios que surgen y dejan su impronta para siempre, otros se transforman, se embellecen y se adecuan a los nuevos tiempos. Tal es el caso del inmueble donde en la actualidad está enclavada la Emisora Provincial Radio Victoria, en la calle Colón 157.
Justo en este lugar existió allá por los años 50 un establecimiento comercial en el cual se ofertaba todo tipo de piezas, herramientas y útiles para el hogar que se le llamó La Bomba, cuyo ingenioso slogan era “A cada santo le llega su día y a cada pueblo su ferretería”. A su propietario, de nombre Max Berguer, le decían El Polaco y era dueño además de otros importantes negocios en la localidad.
Luego del Triunfo de la Revolución Cubana el local tuvo disímiles usos, entre ellos, sirvió como taller de reparaciones de equipos de televisión; pero no fue hasta el 26 de julio de 1978 cuando se garantiza la continuidad histórica del periodismo en esta provincia al fundarse aquí el diario 26 dirigido entonces por José Infante Reyes y Nelson Marrero Pupo, como subdirector.
El 17 de junio de 1985 la redacción del periódico se trasladó definitivamente para su actual sedel en la segunda planta de la Unidad Gráfica Alejo Carpentier. Quedó desocupado un lugar que ya iba haciendo historia en sí mismo y el 24 de enero de 2003 se cumple un viejo anhelo cuando en acto presidido por Josefa Brasero y Luis Acosta, Vicepresidentes del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT) desde los altos del Cine Teatro Tunas se traslada a este sitio la Emisora Provincial.
La nueva planta radial dispone ahora de una tecnología digital de avanzada y atesora más de 80 años de experiencia en el arte de orientar, educar y propiciar el disfrute estético de una fiel y numerosa audiencia.
La entonces ferretería La Bomba se transformó en lo que es hoy Radio Victoria, garante de un sonido que acompaña a los oyentes las 24 horas del día y traspasa las fronteras de la nación para ser escuchada y preferida por radioaficionados en lugares tan distantes como Finlandia y Noruega